En oficinas, el retorno progresivo a la presencialidad sigue marcando la dinámica del mercado. Las empresas avanzan hacia esquemas mayormente presenciales, lo que impulsa la demanda por espacios más eficientes, flexibles y de mayor calidad. En este contexto, se consolida una tendencia hacia la optimización de superficies, donde los metros cuadrados ceden protagonismo frente a la experiencia del usuario, el diseño y la funcionalidad de los espacios.
Asimismo, se observa un creciente interés por edificios de categoría superior y ubicaciones consolidadas, mientras que activos más antiguos continúan atravesando procesos de reciclaje y modernización para adaptarse a las nuevas exigencias corporativas.
INDUSTRIAL Y LOGÍSTICO
Por su parte, el mercado industrial y logístico mantiene una performance sólida, impulsado por la demanda sostenida de espacios vinculados al comercio electrónico, la distribución y la última milla. La absorción continúa concentrándose en parques logísticos y naves de calidad, con foco en ubicaciones estratégicas que permiten optimizar tiempos y costos operativos.
La disponibilidad de producto clase A sigue siendo limitada, lo que sostiene valores competitivos y refuerza el atractivo del segmento para desarrolladores e inversores. En paralelo, se mantiene el interés por desarrollos built-to-suit y expansiones en corredores logísticos clave.
En conjunto, ambos mercados reflejan una etapa de reconfiguración estructural, donde la calidad de los activos, la ubicación y la capacidad de adaptación a nuevas formas de trabajo y consumo se vuelven determinantes.
Estos cambios consolidan un escenario de oportunidades tanto para ocupantes como para inversores, en un contexto donde el real estate corporativo continúa evolucionando hacia modelos más eficientes, flexibles y alineados con las nuevas demandas del mercado.
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