Cada 31 de octubre se celebra el Día Mundial de las Ciudades, una fecha que invita a reflexionar sobre cómo construir entornos urbanos más sostenibles, inclusivos y resilientes. La planificación urbana ya no pasa únicamente por desarrollar nuevas infraestructuras: también implica recuperar edificios existentes, preservar monumentos y proteger los espacios que forman parte de la identidad de una ciudad.
El Coliseo Romano es un ejemplo de cómo la tecnología puede contribuir a este desafío.En setiembre de este año se presentó un modeloEE desarrollado a partir de relevamientos tridimensionales y documentación arquitectónica. La herramienta permite reunir información sobre sus características constructivas, los materiales y las transformaciones que atravesó a lo largo del tiempo, con el objetivo de mejorar su documentación y orientar futuras tareas de conservación.
A diferencia de un modelo tridimensional convencional, un gemelo digital puede integrar información de distintas fuentes para representar el estado de una construcción y acompañar su evolución. En edificios históricos, esta tecnología permite reunir documentación arquitectónica, datos sobre los materiales y registros de las intervenciones realizadas. Así, la conservación deja de depender exclusivamente de inspecciones puntuales y puede apoyarse en una base de información más completa para planificar futuras tareas.
La digitalización, sin embargo, es solo una parte del proceso. La preservación del patrimonio también depende de la elección de materiales capaces de responder a las exigencias técnicas de una restauración sin perder de vista las características arquitectónicas de las construcciones originales.
Un ejemplo es la restauración de los corredores del sector sur del Coliseo Romano. Para la intervención, se desarrollaron productos específicos a base de cal hidráulica natural y libres de cemento, destinados a la ejecución de las carpetas y la colocación de losas de travertino.
“Este proyecto refleja uno de los principales desafíos de la restauración: incorporar tecnología y materiales de alto rendimiento sin perder de vista las características históricas y arquitectónicas de las construcciones que buscamos preservar”, señalaron desde MAPEI.
La misma mirada puede trasladarse a otros desafíos de las ciudades actuales, como la rehabilitación de edificios, la recuperación de espacios públicos y la incorporación de soluciones para cubiertas verdes, jardines verticales y gestión del agua pluvial, cada vez más vinculadas con una agenda urbana sostenible.