El complejo, diseñado por el reconocido arquitecto Rafael Viñoly, integra la restauración de un edificio patrimonial con arquitectura de vanguardia y contempla un master plan de tres torres de gran altura, junto con un casino, centro de convenciones, residencias de lujo y espacios de servicios.
La primera etapa del desarrollo -que abarca una superficie de 54.000 m²- incluyó la restauración del hotel, la construcción del casino, el centro de convenciones y la infraestructura necesaria para el crecimiento del complejo. Actualmente, el proyecto avanza en su segunda fase, con el inicio de la primera torre residencial.
UNA OBRA DE MAGNITUD
En este contexto, ya se encuentra en ejecución la Torre I, que alcanzará los 260 metros de altura y 55 niveles, convirtiéndose en la más alta de Uruguay. La obra que ejecuta la constructora CRIBA, avanza a ritmo sostenido, con un esquema de producción que ya permite alcanzar un nivel por semana.
“Estamos frente a una obra que no solo es desafiante por su altura, sino por el nivel de precisión, coordinación y planificación que requiere. Es un proyecto que eleva el estándar de la construcción en Uruguay”, señaló Juan José Álvarez, gerente de Proyectos de CRIBA.
La magnitud del proyecto se refleja en sus cifras: la estructura de hormigón armado demandará más de 25.000 m³ de hormigón y 4.000 toneladas de acero. En su etapa inicial, se ejecutó una fundación compuesta por 81 pilotes de 1,60 metros de diámetro y 16 metros de profundidad, junto a un cabezal de 4.200 m³ de hormigón y 900 toneladas de acero.
Actualmente, moviliza a más de 120 operarios en simultáneo, junto a un equipo de profesionales que coordina logística, compras, calidad y seguridad, en una operación continua.
“El nivel de actividad en obra es constante. Trabajamos para sostener un ritmo de producción que hoy supera los 1.500 m³ de hormigón y 250 toneladas de acero por mes”, destacó Álvarez.
INNOVACIÓN CONSTRUCTIVA
El proyecto incorpora soluciones constructivas de última generación en la región, como sistemas de armaduras industrializadas y encofrados autotrepantes que permiten optimizar tiempos y mejorar la productividad.
Además, se desarrolló un hormigón específico, diseñado a partir de múltiples ensayos para cumplir con exigentes parámetros estructurales y de durabilidad.
“Cada solución fue pensada específicamente para este proyecto. Desde el diseño del hormigón hasta los sistemas constructivos, todo responde a la necesidad de lograr eficiencia sin comprometer la calidad”, explicó el referente de CRIBA.
El master plan del complejo contempla además la construcción de otras dos torres: una de 170 metros y otra que alcanzará los 320 metros de altura, proyectándose como la más alta de Sudamérica.
Con la Torre I en plena ejecución, el desarrollo Cipriani ya comienza a transformar el perfil urbano de Punta del Este y anticipa un nuevo capítulo en la arquitectura y la construcción de la región.