El proyecto, que fue premiado en el concurso internacional convocado por AUSA, evoca la imagen de un espacio sin interrupciones donde peatones y ciclistas pueden moverse libremente. Y el diseño, que pertenece al Estudio MZM Arquitectos, no solo tiene un valor estético, sino que también comunica un mensaje poderoso sobre la cohesión urbana y la eliminación de barreras físicas y sociales. Al integrar funciones de apoyo como áreas gastronómicas y de esparcimiento dentro, se refuerza aún más este simbolismo, creando un espacio multifuncional que sirve como punto de encuentro y revitalización para la comunidad.
El director del proyecto, Alberto Maletti comentó a Áreas Globales que fue la segunda convocatoria internacional, luego de ser declarada desierta la primera, con la modificación de las bases, lo que permitió llegar a una solución innovadora para la propuesta. La exigencia de generar una obra de carácter urbanístico y que fuera un arquitecto quién la dirigiera, facilitaron el resultado final.
MORFOLOGIA DE LA OBRA
La propuesta consiste en la construcción de un puente peatonal y ciclovía con forma de anillo, que permite superar la barrera urbana existente y facilita la conexión entre el área urbana y el Río de la Plata. Además de resolver la complejidad de este nuevo elemento para la ciudad, reformula el sistema vial, duplicando su capacidad y posibilitando además un retome hacia el norte que aliviará las actuales alternativas.
“En Cantilo y Lugones y las vías y el cruce con La Pampa, ya se perfilan las bases de hormigón donde se asentará la estructura metálica de acero, cuyo color naranja busca respetar la de los puentes percha de la avenida General Paz en continuidad cromática”, aclaró Maletti.
La forma de anillo del puente lo convierte en un hito arquitectónico y un punto de referencia en la ciudad, y su funcionalidad para enlazar el área urbana y el Río de la Plata, promoviendo el tránsito peatonal, ciclista y vial de manera segura y eficiente. No solo cruza la barrera urbana, sino que también pasa por debajo de ella, integrándose de manera armoniosa con el entorno y respetando la infraestructura existente.
Con un diámetro de 140 metros, el puente será visible desde los parques aledaños, la autovía, el tren y hasta desde el aire. Miles de vehículos y pasajeros diarios podrán apreciar esta estructura convirtiéndola en un punto de referencia visual y un símbolo de la ciudad.
El intradós del anillo es un parque de diseño de aproximadamente 3000 m² exteriores, y los intersticios que deja la estructura se tratan con cerramientos trasparentes que actúan como barreras acústicas y cortaviento. También pueden complementarse con paneles solares, tendientes a una autonomía energética, pero que además actúan como parasoles. Solo en su parte inferior (justo debajo de la estructura de la autovía) el anillo se convierte en un espacio interior, perfectamente aislado térmica como acústicamente, preparado para recibir todo tipo de programas, tales como gastronómicos, deportivos, culturales o educativos
LA ESTRUCTURA
El puente será construido en acero, conformado por una malla triangulada de barras rectas, y la topografía del Parque 3 de febrero se prepara para recibir el anillo inclinado, generando taludes, que ayudan a sostenerlo visual y estructuralmente, y que actúan como pantallas acústicas para mitigar el ruido de los autos hacia el parque. Este diseño, realizado en colaboración con el estudio Thays, genera topografía con movimiento.
Finalmente, una de las características más destacadas del anillo será su función como mirador panorámico, ya que desde este punto elevado, los visitantes podrán disfrutar de vistas de los despegues y aterrizajes en el Aeroparque Jorge Newbery ofreciendo una experiencia mucho más cómoda y segura, convirtiéndose en un atractivo adicional del parque.