A la hora del balance del 2025, Sebastián Wierzba, socio director WGW Desarrollos, señala que “la consolidación del crédito, en especial durante el primer semestre del año, dinamizó un mercado que había estado parado durante el 2023 y gran parte del 2024”. A ese factor se sumó el regreso de capitales externos: “la aparición de inversores extranjeros y argentinos residentes en otros países, como parte de una diversificación de inversiones, en parte aprovechando precios relativos, atractivos en dólares”.
En la misma línea, Francisco Altgelt, presidente de Altgelt, resalta: “El año terminó con 15.000 escrituras con hipotecas en CABA, casi cuatro veces más que en 2024”, y coincide con que también reapareció el inversor que compró departamentos como resguardo de valor o para buscar una rentabilidad en dólares cercana al 5%.
Uriel Broitman, director de SYGSA, agrega para ellos, el cambio fue más cualitativo que cuantitativo. “Durante 2025 percibimos un comprador mucho más profesional, racional y selectivo”, que dejó atrás decisiones coyunturales para enfocarse “en fundamentos sólidos”. Ese perfil priorizó “proyectos bien ubicados, desarrollados por empresas con trayectoria y con propuestas de valor claramente definidas”.
Desde la mirada de la inversión, Leonardo Rodríguez Nader, CEO de CMNV, sintetiza el año como “el de la reconfiguración de la demanda y de un comprador más sofisticado que dejó de buscar solo ‘ladrillos’ para buscar experiencias de vida, eficiencia y activos con propósito”.
PERSPECTIVAS 2026
De cara a este año, el consenso entre los referentes es claro: expectativas positivas, aunque sin saltos bruscos. Wierzba sostiene que “la perspectiva es muy positiva, especialmente por lo que se viene ya vislumbrando desde el resultado electoral de octubre en adelante”, y remarca que “el principal factor que influirá en el mercado será el regreso del crédito hipotecario”.
Por su parte Broitman coincide, aunque con cautela: “No esperamos un crecimiento explosivo, sino una consolidación gradual”, apoyada en “un contexto de mayor previsibilidad”. En ese marco, el crédito podría ser decisivo.
“Si el crédito logra estabilidad en tasas, plazos y reglas claras, puede convertirse en el principal motor de reactivación del sector”.
Altgelt anticipa “una suba muy moderada” de precios, condicionada por el dólar y el financiamiento: “una reactivación del crédito hipotecario ampliaría la demanda y podría acelerar un poco más el alza de los precios”.
PREVISIBILIDAD, PLANIFICACIÓN Y FINANCIAMIENTO
La estabilidad aparece como la variable más mencionada al analizar tasas, inflación y tipo de cambio. Desde WGW Desarrollos prevén una “mayor estabilidad desde todo punto de vista (tasas, inflación y TC), lo cual genera confianza y mayor previsibilidad para toda la cadena sectorial”.
Para Rodríguez Nader, el financiamiento es determinante: “sin crédito de largo plazo, no hay mercado moderno”, y agrega que “un dólar ‘calmo’ incentiva a sacar ahorros del colchón y volcarlos a la economía real”.
Broitman profundiza la tendencia hacia la diferenciación: “Hoy los nuevos desarrollos están claramente orientados a la diferenciación y a la búsqueda de experiencias, más que a la mera oferta de metros cuadrados” con foco en “proyectos de menor densidad, con arquitectura cuidada y énfasis en la relación interior–exterior”.
Desde CMNV, Rodríguez Nader eleva el estándar: “Los desarrollos más competitivos combinan sustentabilidad real, flexibilidad y una integración honesta con el entorno”, donde “la eficiencia térmica, la durabilidad y el bajo mantenimiento son requisitos inevitables”.
En cuanto a productos, el mercado sigue premiando funcionalidad y calidad. Wierzba destaca que “la mayor salida durante el año ha sido para las unidades de 2 ambientes de amplias dimensiones, mayores a 50 m2 y también las unidades de 4 ambientes, familiares, con cochera incluida”.
Rodríguez Nader estima que “la rentabilidad debería tender a normalizarse en niveles del 15–20% en dólares para el ciclo completo de obra”, aunque advierte que “en un escenario de costos más altos, la rentabilidad se defiende con valor agregado”.
El crédito aparece como la gran oportunidad, pero la cautela sigue presente.
Altgelt suma alertas: “Una retracción del tipo de cambio puede generar una suba de costos de obra y complicar la planificación”.
En síntesis, ya no alcanza con construir. El mercado premia planificación, diferenciación y visión de largo plazo. El desafío será sostener el equilibrio entre costos, precios y confianza, en un país donde, como recuerdan los propios protagonistas, la previsibilidad sigue siendo el activo más escaso.