Concebida como un recorrido inmersivo, la muestra transforma las salas en un universo de bosques, flores, tejidos y formas orgánicas que el visitante puede atravesar. Del 14 al 28 de agosto.
El proyecto parte de una pregunta: ¿qué nuevas formas de relación con la naturaleza puede imaginar hoy el arte? A lo largo de la historia, el jardín ha sido una figura cultural desde la cual distintas sociedades han pensado en modos posibles de habitar el mundo. La muestra retoma esa tradición sin representarla literalmente: el jardín pierde sus límites reconocibles y atraviesa sucesivas metamorfosis. No lo observamos desde afuera; recorremos sus transformaciones.
“Uno de los ejes de la programación del Centro Cultural MATTA es impulsar proyectos capaces de generar un diálogo entre las escenas artísticas de Chile y Argentina. Metamorfosis del jardín responde a ese propósito desde una propuesta concebida especialmente para el espacio, que reúne distintas prácticas contemporáneas y las integra en un recorrido común”, explica María Mengelle, asesora artística del Centro Cultural MATTA.
El trasfondo conceptual se desarrolla en el texto de sala de la filósofa y escritora Sofía Di Scala. Su reflexión aborda el jardín como una de las grandes figuras con las que Occidente imaginó históricamente su vínculo con la naturaleza: un espacio que expresa el deseo humano de delimitarla y ordenarla, pero en el que también irrumpen el cambio, lo imprevisto y aquello que excede ese control.
Como actividad de cierre, el jueves 27 de agosto a las 18 Di Scala ofrecerá una conferencia en el auditorio del Centro Cultural MATTA. El encuentro ampliará las reflexiones del texto de sala desde una perspectiva filosófica, literaria e histórico-artística, en diálogo con las obras y con las maneras en que el arte contemporáneo vuelve a interrogar el mundo natural.
DESDE EL JARDIN
Ese marco conceptual adquiere forma en las obras y en el recorrido. La naturaleza deja de ser un motivo contemplado a distancia y se convierte en materia, atmósfera y experiencia. El jardín aparece entonces como una frontera porosa, donde categorías como interior y exterior, refugio y misterio, humano y no humano dejan de ser límites estables.
El recorrido comienza con una proyección audiovisual y continúa en la instalación inmersiva de Guillermina Lynch: ocho tapices de terciopelo intervenidos mediante una técnica propia, basada en la reapropiación de la serigrafía, conforman un bosque transitable junto con una pieza textil de gran formato. La disposición espacial, el sonido y la posibilidad de tocar el terciopelo convierten la percepción en una parte activa de la obra.
Las orquídeas, un motivo fundamental en la producción de Lynch, aparecen como “las flores del mundo”: formas capaces de condensar diversidad, extrañeza y transformación. Junto con árboles, peces, ramas y hojas de nenúfar, integran un universo en el que el terciopelo puede volverse corteza, las raíces pueden devenir texto y la corrosión puede leerse como una forma de crecimiento.
Fragmentos del poema Raíces, de Gabriela Mistral, acompañan el tránsito por la exposición y establecen un puente entre palabra, materia y paisaje. La presencia de una de las voces fundamentales de la literatura chilena amplía las resonancias de las obras y enlaza el recorrido con una sensibilidad latinoamericana compartida.
En diálogo con el bosque de terciopelo, Irina Khatsernova construye una instalación natural con musgos, piedras, ramas, flores y otros materiales orgánicos. La obra configura un umbral sensible y un espacio de amparo que evoca los bosques que atraviesan la cordillera y continúan más allá de cualquier frontera política. La naturaleza no funciona como un recurso al servicio de la obra, sino como su colaboradora: conserva sus ritmos, su espontaneidad y su capacidad de transformación.
Realizada con materia viva, la instalación seguirá modificándose
La propuesta de Rita Soto Ventura lleva la experiencia hacia el cuerpo mediante piezas portables de joyería contemporánea. La microcestería en crin de caballo y el trabajo con fibras articulan arte, diseño y artesanía, y trasladan la exploración de la naturaleza a una escala íntima. Las obras pertenecen a distintas series que exploran la relación entre naturaleza, memoria y territorio.
La exposición adquiere una dimensión particular en el Centro Cultural MATTA, único espacio cultural del Estado de Chile en el exterior y su principal plataforma de difusión cultural en Argentina. Creado en 2010 en el marco del Bicentenario de la República de Chile y reinaugurado con su denominación actual en 2015, desarrolla una programación interdisciplinaria de artes visuales, música, cine, literatura, patrimonio y pensamiento.