Sebastián Sosa, presidente de RE/MAX Argentina y Uruguay, con más de 215 oficinas en 60 ciudades, dio a Áreas Globales un panorama, sobre la situación de la compraventa de inmuebles :
“El primer trimestre mostró un mercado que, si bien sigue activo, entró en una etapa de reacomodamiento después de un 2025 muy dinámico impulsado por el crédito. Vemos una desaceleración en la cantidad de operaciones respecto al año pasado, en parte explicada por un endurecimiento en las condiciones de acceso a los créditos hipotecarios y también por una estacionalidad típica de los primeros meses del año. Ahora bien, cuando uno pone los datos en perspectiva, los niveles de actividad siguen siendo altos en términos históricos. Es decir, no estamos frente a un freno estructural, sino más bien ante una normalización del ritmo”.
Teniendo ustedes una visión más federal a raíz de la cantidad de oficinas en las provincias, ¿observan algún comportamiento diferencial por zonas?
“Sí, claramente hay comportamientos distintos según la plaza. Hoy el mercado es mucho más heterogéneo que hace algunos años. En AMBA, sobre todo en CABA y el corredor norte del GBA, el impacto del crédito fue muy fuerte durante 2025 y eso generó una rápida absorción de stock, especialmente en el usado. En esas zonas, cuando el crédito se desacelera, el impacto se siente más rápido en la cantidad de operaciones. En el interior vemos algo diferente, mercados más estables, con menos dependencia del crédito hipotecario y con una demanda más vinculada a necesidades reales de vivienda o inversión local. Provincias con fuerte actividad económica, como Córdoba, Neuquén o algunas plazas del litoral, muestran niveles de movimiento más sostenidos. Esto confirma algo que venimos viendo hace tiempo, el mercado inmobiliario argentino dejó de ser uno solo y hoy hay múltiples mercados conviviendo al mismo tiempo”.
¿Se percibe un amesetamiento en los precios? ¿Qué tipo de unidades son las más buscadas?.
“Sí, claramente hay una desaceleración en la dinámica de precios. Después de la recuperación que vimos en 2024 y parte de 2025, el primer trimestre de 2026 muestra un mercado mucho más estable.
MAYOR EQUILIBRIO
Los valores prácticamente no se movieron, estamos hablando de subas muy leves, del orden del 0,4% acumulado en el trimestre, muy por debajo del ritmo del año pasado. Esto no es negativo. Al contrario, es una señal de mayor equilibrio entre oferta y demanda. El mercado encontró un punto donde el comprador empieza a validar valores y el vendedor ajusta expectativas. Con respecto a la demanda, hoy hay dos grandes segmentos que concentran las mayores solicitudes. Por un lado, el usado listo para habitar, especialmente unidades de 2 y 3 ambientes. Este producto sigue siendo el más demandado porque responde a una necesidad concreta de vivienda y es el que mejor se adapta al crédito cuando está disponible. Por otro lado, el pozo sigue siendo atractivo, pero más orientado al inversor. Es un perfil que busca rentabilidad a mediano plazo más que solución habitacional inmediata. También vemos una tendencia clara, el comprador está mucho más racional. Prioriza ubicación, funcionalidad y precio por sobre otras variables
más aspiracionales”.
¿Cuál es la incidencia de las hipotecas en las ventas, y las operaciones realizadas a través de la financiación propia?
“El crédito hipotecario fue el gran motor del mercado en 2025, pero en este primer trimestre perdió protagonismo. Hoy representa entre el 16% y el 22% de las operaciones, dependiendo del mes, con una caída significativa respecto al año pasado. Esto tiene un impacto directo, cuando el crédito se retrae, el mercado se vuelve más selectivo y las operaciones dependen más del ahorro previo o de mecanismos alternativos. En ese contexto, las herramientas de financiación propias, como el fondo que desarrollamos con Allaria, empiezan a jugar un rol cada vez más relevante. Estamos viendo un crecimiento sostenido en su utilización porque permite cerrar operaciones que de otra manera no se concretarían. Es una tendencia que creemos que se va a consolidar con esquemas de financiamiento más flexibles y complementarios al sistema bancario tradicional”.
¿Cuáles son las expectativas para el próximo semestre?
“Somos moderadamente optimistas. Creemos que el mercado va a mantenerse activo, pero con un crecimiento más gradual. Si el crédito logra estabilizarse y recuperar algo de volumen, podemos ver una segunda mitad del año con mayor dinamismo en las operaciones. Y en términos de precios, esperamos una recuperación muy. El dato clave es que el mercado hoy está mucho más sano que hace algunos años, hay mayor transparencia, más información y decisiones más racionales.
Por eso, más que hablar de un “boom”, lo que vemos hacia adelante es un mercado en proceso de consolidación. Y eso, en el largo plazo, es mucho más sustentable”.